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«¡Saquen a ese inútil del equipo… ahora mismo!» — El entrenador Hansi Flick no pudo ocultar su furia tras lo que calificó como la derrota más humillante de la temporada, después de que el equipo blaugrana cayera por 0-4 ante el Atlético de Madrid. Según fuentes cercanas al club, Hansi Flick exigió a Laporta que tomara medidas inmediatas: romper relaciones con tres jugadores que, en su opinión, ofrecieron actuaciones inaceptables y decepcionantes, y apartarlos del Barcelona de forma definitiva en ese mismo instante. Esos nombres son…

«¡Saquen a ese inútil del equipo… ahora mismo!» — El entrenador Hansi Flick no pudo ocultar su furia tras lo que calificó como la derrota más humillante de la temporada, después de que el equipo blaugrana cayera por 0-4 ante el Atlético de Madrid. Según fuentes cercanas al club, Hansi Flick exigió a Laporta que tomara medidas inmediatas: romper relaciones con tres jugadores que, en su opinión, ofrecieron actuaciones inaceptables y decepcionantes, y apartarlos del Barcelona de forma definitiva en ese mismo instante. Esos nombres son…

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El Wanda Metropolitano se convirtió en un infierno blaugrana la noche del 12 de febrero de 2026. El FC Barcelona, líder en muchas competiciones y con un proyecto ilusionante bajo las órdenes de Hansi Flick, sufrió una de las noches más negras de su historia reciente al caer estrepitosamente por 0-4 ante el Atlético de Madrid en el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey. Cuatro goles en la primera mitad marcaron una diferencia insalvable y dejaron al equipo catalán al borde de la eliminación en una competición que defendía como campeón.

El encuentro comenzó de la peor manera posible para los culés. Apenas en los primeros minutos, un error defensivo culminó en un autogol de Eric García que abrió el marcador. Lo que pudo ser un golpe de fortuna para el Atlético se convirtió rápidamente en una avalancha. Antoine Griezmann, con su habitual clase, amplió la ventaja en el minuto 14 tras una jugada colectiva impecable de los colchoneros. Minutos después, Ademola Lookman —quien está demostrando ser un fichaje clave para Simeone— anotó el tercero con un remate preciso que dejó sin opciones al portero.

Ya en el descuento de la primera parte, Julián Álvarez cerró la goleada con el cuarto tanto, sellando una humillación que pocos esperaban en un duelo de tanta entidad.

Hansi Flick, conocido por su carácter calmado y su enfoque positivo, no pudo contener su frustración en el vestuario al descanso. Fuentes del club aseguran que el técnico alemán entró como un torbellino y espetó con rabia frases que resonaron en todo el equipo: «¡Saquen a ese inútil del equipo… ahora mismo!». Según testigos presenciales, Flick no disimuló su enfado y señaló directamente a varios futbolistas por su falta de intensidad, compromiso y actitud en el terreno de juego.

El preparador germano, que ha logrado revitalizar al Barcelona desde su llegada, vio cómo su equipo se desmoronaba sin ofrecer resistencia alguna ante un Atlético voraz y efectivo.

En la rueda de prensa posterior al partido, Flick mantuvo un tono más contenido públicamente, aunque no ocultó su decepción. «Fue una gran lección del Atlético. No jugamos como equipo en la primera mitad. Nos faltó intensidad, espíritu y deseo de competir. Es bueno aprender de una derrota así, aunque duela», declaró el entrenador. Sin embargo, evitó nombrar individualmente a los responsables, prefiriendo centrarse en el colectivo. Afirmó que el segundo tiempo fue «mucho mejor» y que el equipo mostró orgullo al intentar reaccionar, aunque ya era tarde para cambiar el rumbo del encuentro.

Insistió en que «aún queda la vuelta en el Camp Nou» y que confía en dar la sorpresa con el apoyo de la afición: «Podemos ganar cada mitad 2-0. No está todo perdido».

Pero detrás de las cámaras, la realidad era distinta. Según informaciones de fuentes cercanas al club consultadas por diversos medios, Flick mantuvo una reunión tensa con la plantilla al día siguiente en la Ciutat Esportiva. En esa charla, mucho más directa y sin filtros, el técnico reprochó duramente la imagen proyectada en los primeros 45 minutos: «Lo que vimos no es digno de un equipo que aspira a títulos». Señaló la ausencia total de lucha, la falta de presión alta efectiva y los errores individuales que facilitaron los goles rivales.

En ese contexto de indignación máxima, Flick habría transmitido a Joan Laporta su exigencia inmediata: apartar del equipo de forma definitiva a tres jugadores cuyas actuaciones calificó de «inaceptables y decepcionantes». Aunque no se han confirmado oficialmente los nombres por parte del club —y el técnico evitó mencionarlos en público para no generar más división—, las filtraciones apuntan a que los señalados serían Eric García (por su autogol y posterior expulsión en los minutos finales), Jules Koundé (desbordado en varias acciones y parte del colapso defensivo) y Alejandro Balde (superado en velocidad y sin aportar en ataque).

Estos tres defensores habrían sido los más criticados internamente por su pasividad y errores que propiciaron la goleada tempranera.

La petición de Flick no se limitaría a un castigo temporal o a una suplencia. Fuentes indican que el alemán demandó «romper relaciones» de manera definitiva, es decir, explorar salidas en el mercado o incluso rescisiones si fuera necesario, para mandar un mensaje claro: en el Barcelona de Flick no hay sitio para quien no dé el máximo en partidos clave. Laporta, que ha respaldado públicamente al entrenador («Todo mi apoyo a Hansi Flick, jugadores, Deco y su equipo»), se encuentra ahora ante una encrucijada.

Mantener la unidad del grupo o ceder a las demandas del técnico para evitar un motín interno.

El partido también estuvo marcado por la polémica arbitral. Un gol anulado a Pau Cubarsí por un fuera de juego milimétrico tras una revisión VAR de varios minutos generó indignación en el bando blaugrana. Flick lo mencionó en rueda de prensa: «No entiendo por qué tardaron tanto. No hubo comunicación clara». Además, la expulsión de Eric García en los instantes finales por una mano que evitó un gol cantado añadió más drama a una noche para olvidar.

El Atlético de Madrid, por su parte, firmó una de sus actuaciones más completas bajo Diego Simeone. El equipo rojiblanco mostró velocidad en transiciones, solidez defensiva y eficacia letal. Griezmann volvió a demostrar por qué es uno de los mejores jugadores del mundo, Lookman confirmó su adaptación perfecta y Álvarez rompió una sequía goleadora importante. Simeone celebró como pocas veces en el banquillo, sabiendo que la eliminatoria está casi sentenciada.

Para el Barcelona, esta derrota representa un golpe durísimo en una temporada que hasta ahora había sido ilusionante. El equipo lidera LaLiga, compite en Champions y aspira a todo, pero noches como esta recuerdan que nada es definitivo. La vuelta en el Spotify Camp Nou el 3 de marzo será una prueba de fuego: o se produce una remontada histórica, o la eliminación confirmará que el proyecto Flick necesita ajustes urgentes.

En el vestuario, el mensaje es claro: o se reacciona con carácter, o las cabezas rodarán. Flick no está dispuesto a tolerar mediocridad. Laporta deberá decidir si respalda al técnico en sus exigencias o prioriza la estabilidad. Lo que está en juego no es solo una semifinal de Copa, sino la credibilidad de todo un proyecto que prometía devolver al Barcelona a la élite europea.

Mientras tanto, la afición culé espera respuestas. La humillación del Metropolitano duele, pero el verdadero test llega ahora: ¿será capaz este Barcelona de levantarse de la peor derrota de la temporada? El tiempo, y las decisiones que se tomen en las próximas horas, lo dirán.